Otelo
Otelo cual dotados de un sentido de belleza,
abandonan su fatal cometido
y dejan indemne a la divina Desdémona.
MONTANO
¿Quién es ella?
CASIO
La dama de que hablé,
la capitana de nuestro gran capitán,
encomendada al intrépido Yago,
cuya venida se adelanta una semana
a nuestro cálculo. Gran Júpiter, guarda a Otelo
e hincha sus velas con tu soplo potente,
que alegre la bahía con su espléndida nave,
palpite de amor en los brazos de Desdémona,
renueve nuestro ánimo abatido
[[y traiga regocijo a todo Chipre]].
Entran DESDÉMONA, YAGO, EMILIA y RODRIGO.
¡Mirad! El tesoro de la nave ya está en tierra.
¡Hombres de Chipre, hincad las rodillas!
¡Salud, señora! ¡Que la gracia del cielo
os siga, os preceda, os envuelva a cada paso!
DESDÉMONA
Gracias, valiente Casio.
¿Qué noticias tenéis de mi señor?
CASIO
Aún no ha llegado, aunque sé
que está bien y que pronto le veremos.