Poesias
Poesias »Mas este jabalí de hocico inmundo
que siempre busca hollar alguna tumba
no vio belleza en él ni rasgos puros:
su forma de tratarlo lo asegura.
Y si los vio, quizá tan solo quiso
besarlo y fue matarlo lo que hizo.
»¡Fue así, fue así que a Adonis lo mataron!
Blandió su lanza contra el jabalí,
que no enseñó sus dientes, al contrario:
con besos lo trató de seducir,
posó su morro amante en la piel fina
y hundió el colmillo a fondo en las costillas.
»Con esa dentadura, lo confieso,
lo habría matado a besos mucho antes,
mas no podré gozar, pues está muerto,
de nuestra juventud… ¡Destino infame!»
Y dicho así se desplomó y la cara
se le manchó de sangre coagulada.
Sus labios mira, pálidos ahora;
qué fría está su mano, que sostiene.
Suspira en sus oídos una historia,
mas no oyen ya sus pláticas dolientes.
Y al destapar los cofres de sus ojos
ve dos candiles muertos, sin rescoldo;
mil veces devolvió ese espejo doble
su imagen reflejada y ya no luce:
perdió la principal de sus funciones