Romances
Romances ESCENA I
Cornetas por diversos lados.
Ruido y vocerío de gente celebrando el día de Mayo.
Entra ARCITES, solo.
ARCITES El duque ha perdido a Hipólita;
cada uno fue hacia un claro diferente.
Es este un rito solemne que deben
a la floreciente Maya y que, como muy
a pecho lo toman, los atenienses
cumplen ceremoniosos. Ah, reina
Emilia, más fresca que mayo,
más dulce que sus dorados retoños
o que todas las baratijas multicolores
del prado o el jardín
(sí: desafiamos también a la ribera
de cualquier ninfa que convierta
la corriente en remedo de flores); tú,
joya del bosque, del mundo, has bendecido
así un sendero con tu sola presencia.
¡Ojalá yo, hombre mísero, pudiera interceptar siquiera
una vez tu meditación y emboscar
algún frío pensamiento! Tres veces
bendito el azar de haber tropezado
(inocente de toda expectativa)
con señora semejante. Dime, tú, Dama
