Romances
Romances ESCENA I
Troya. Una calle. Entran, de una parte, ENEAS y un criado con una antorcha, y de otra, PARIS, DEÍFOBO, Antenor, DIOMEDES y otros con antorchas.
PARIS ¡Eh! ¡Mirad! ¿Quién va ahí?
DEÍFOBO Es el señor Eneas.
ENEAS ¿Está ahí el príncipe en persona?
Si ocasión tuviera yo tan buena de acostarme
como vos, príncipe, solo asuntos celestes
robaran mi presencia a quien parte mi lecho.
DIOMEDES También yo pienso así. Buenos días, Eneas.
PARIS Bravo griego es, Eneas; dadle la mano.
Prueba fue lo que hablasteis, al decirnos
cómo en el campo Diomedes, día tras día,
os siguió una semana.
ENEAS Salud, señor valiente,
durante el platicar de la apacible tregua;
mas cuando armado os halle, tan negro desafío
como el corazón piense o el valor realice.
DIOMEDES Diomedes abraza a uno y otro.
Salud, pues tranquila es ahora nuestra sangre;
pero cuando disputa y ocasión se junten,
¡por Jove!, que seré cazador de tu vida
con todo mi poder, tenacidad y astucia.
ENEAS Cazarás un león, que entonces volaría
la cara vuelta atrás, con humana templanza.
