Romances
Romances que si jamás te encuentras a merced de mi espada,
nombrándola verás tu vida tan segura
como en Ilión la de PrÃamo.
DIOMEDES Dama hermosa,
excusad esas gracias que este prÃncipe espera;
vuestros ojos lucientes y celestes mejillas
honesto trato imploran. Seréis de Diomedes
dueña, y ordenarle podéis a vuestro grado.
TROILO Griego, para conmigo no tienes cortesÃa,
avergonzando el celo del ruego que te hice
con ese elogio de ella. Aprende tú, el de Grecia,
que tanto excede ella a tus elogios como
eres indigno tú en servirla de criado.
Trátala bien, te digo, porque asà te lo digo;
pues si asà no lo hicieras, por Plutón el terrible,
aunque la grande masa de Aquiles te proteja
habrÃa de degollarte.
DIOMEDES Señor, no os alteréis,
dejadme el privilegio de mi estado y mensaje
para hablar libremente. Cuando de aquà me vaya,
haré según me antoje; sabed, prÃncipe, entonces,
que órdenes no cumplo. Tal como valga ella,
asà será apreciada; y a lo que en vos es orden,