Romances
Romances CONDESA Su única hija, señor, encomendada a mi cuidado. Tengo por su bien las esperanzas que promete su educación para las disposiciones que ha heredado, haciendo más hermosos sus buenos dones. Pues cuando un ánimo poco limpio ostenta cualidades virtuosas, los elogios van acompañados de lástima: son virtudes, sí, pero traidoras. En ella, las virtudes valen aún más por su sencillez, ha heredado honradez y va adquiriendo virtud.
LAFEU Vuestros elogios, señora, le hacen verter lágrimas.
CONDESA Es la mejor agua salada con que una doncella puede sazonar su alabanza. El recuerdo de su padre no se acerca a su corazón sin que la tiranía de sus penas quite toda vivacidad a sus mejillas. Basta de esto, Helena, vamos: basta, no sea que se piense que muestras la pena más bien que la tienes.
HELENA Muestro la pena, en efecto, pero la tengo también.
LAFEU Lamentación moderada, es derecho de los muertos: el dolor excesivo es enemigo del vivir.
LAFEU ¿Cómo se entiende eso?
HELENA Si el vivir es enemigo del dolor, el exceso le hace pronto mortal.
BERTRÁN Señora, quiero conocer vuestros piadosos deseos.