Romances
Romances HELENA Entonces, con tu mamo real, me has de dar el marido bajo tu dominio que yo pida: lejos de mà la arrogancia de elegir entre la sangre real de Francia para perpetuar mi bajo y humilde nombre con cualquier rama o imagen de tu rango, pero sà un vasallo tuyo, que sé que estoy libre de pedir, y tú de conceder.
REY Aquà está mi mano. Cumplidas las condiciones, tu voluntad será realizada por mi cuidado. AsÃ, elige tu momento, pues yo, tu paciente decidido, confÃo ya en ti. Más deberÃa preguntarte, y más debo, aunque por saber más no cabrÃa más confianza: de dónde has venido, cómo te han acompañado; pero sé bienvenida sin preguntas y sé bendita sin sospechas. ¡Eh, venid a ayudarme! Si cumples tanto como tu palabra, mi acción estará a la altura de tu acción.
Trompetas.
Salen.
ESCENA II
Rosellón.
En el palacio de la condesa.
Entran la CONDESA y el GRACIOSO.
CONDESA Adelante, señor; ahora quiero ver la altura de tu educación.
GRACIOSO Me mostraré altamente alimentado y bajamente enseñado: sé que mi ocupación es solo en la corte.