Romances
Romances HELENA (Al NOBLE TERCERO.) No tengáis miedo de que tome vuestra mano: nunca os haré agravio, en atención a vos. Descienda la bendición sobre vuestros votos, y ojalá encontréis en vuestro lecho más hermosa fortuna si os casáis.
LAFEU Estos muchachos son muchachos de hielo ninguno la quiere. Seguro que son bastardos de los ingleses: no les han engendrado franceses.
HELENA Sois demasiado joven, demasiado dichoso y demasiado valioso para querer un hijo de mi sangre.
NOBLE CUARTO No lo creo así, hermosa.
LAFEU Queda todavía una uva (estoy seguro de que tu padre bebía); pero si no eres un asno, yo soy un muchacho de catorce años. Ya te conozco.
HELENA (A BERTRÁN.) No me atrevo a decir que te tomo, sino que, mientras viva, me entrego, con mis servicios, a la guía de tu poder. Este es el hombre.
REY Pues entonces, joven Bertrán, tómala: es tu mujer.
BERTRÁN ¿Mi mujer, majestad? Rogaré a vuestra alteza que en un asunto como este me dé licencia para usar la ayuda de mis propios ojos.
REY ¿Sabes, Bertrán, lo que ella ha hecho por mí?
BERTRÁN Sí, mi buen señor, pero nunca espero saber por qué me tendría que casar con ella.