Romances
Romances NOBLE PRIMERO Oh, por el gusto de la risa, que traiga su tambor: dice que tiene una estratagema para ello. Cuando vuestra señoría vea el final de su resultado, y en qué metal se ha de fundir esta falsa masa de mineral precioso, si no le dais la diversión del tamborilero, es que vuestra inclinación no se puede cambiar. Ahí viene.
Entra PAROLES.
NOBLE SEGUNDO Ah, por el gusto de la risa, no estorbéis el honor de su proyecto: que traiga su tambor con cualquier mano.
BERTRÁN ¿Qué hay, monsieur? Ese tambor se te ha atragantado en tu disposición.
NOBLE PRIMERO El demonio se lo lleve: no es más que un tambor.
PAROLES No es más que un tambor; ¿no es más que un tambor? ¡Un tambor así perdido! Sí que fue excelente orden: cargar con nuestra caballería sobre nuestras propias alas, y hundir a nuestros propios soldados.
NOBLE PRIMERO No había nada que censurar en la orden del servicio: fue un desastre de guerra que ni el mismo César podría haber evitado aunque hubiera estado allí para mandar.
BERTRÁN Bueno, no podemos lamentar mucho nuestro resultado; algún deshonor hemos tenido con la pérdida de ese tambor, pero no es posible recobrarlo.
PAROLES Pudo haberse recobrado.