Romances
Romances LAFEU He visto hoy a ese hombre, si es hombre.
REY Buscadle y traedle aquí.
BERTRÁN ¿Y qué con él? Se le conoce como un villano pérfido, con todos los vicios del mundo, manchado y depravado, de naturaleza enferma solo de decir una verdad. ¿Soy yo esto o lo otro según lo que él diga? Ese es capaz de decir cualquier cosa.
REY Ella tiene ese anillo vuestro.
BERTRÁN Creo que sí: es cierto que me gustaba y que la abordé al modo lascivo de la juventud. Ella sabía mantenerse a distancia y me echó el anzuelo enloqueciendo mi empeño con negativas (porque todos los impedimentos en el camino del antojo son motivos de más antojo), y, en fin, su infinita astucia, con su gracia vulgar, me sometieron a su albedrío: obtuvo el anillo, y yo obtuve lo que cualquier inferior podría haber comprado al precio de mercado.
DIANA He de tener paciencia: vos, que antes habéis rechazado una esposa tan noble, podéis menospreciarme justamente así. Pero, por favor (puesto que os falta virtud, yo perderé un marido): mandad a buscar vuestro anillo. Me volveré a casa; dadme el mío otra vez.
BERTRÁN No lo tengo.
REY ¿Qué anillo era el vuestro, decidme?
DIANA Señor, muy parecido al que tenéis en el dedo.