Romances
Romances ESCENA I
Entran ÁNGELO, ESCALO, un JUEZ y acompañantes.
ÁNGELO La ley no debe ser un espantajo
para asustar los pájaros de presa;
ni mantener la misma forma hasta que el hábito
haga de ella, no sin terror, sino su percha.
ESCALO Sí, pero con todo
más vale ser filosos, y aun cortar un poco,
que caer de plano y morir de golpe.
Es que este caballero, a quien yo salvaría
tiene un padre honorable, nobilísimo.
Vuestra excelencia es recta en su virtud
pero debiera saber
si, en la fiebre de vuestros afectos
habiendo combinado tiempo y lugar, o este y deseo
o presintiendo el ardor de vuestra sangre
que podía alcanzar su propósito,
si alguna vez en vuestra vida
no errasteis en el punto que ahora censuráis
y os echasteis la ley a la cabeza.
ÁNGELO Una cosa es ser tentado, Escalo:
otra es caer. No he de negar
que en el jurado (dueño de la vida
del prisionero) habrá un ladrón o dos
que sean más culpables que aquel a quien hoy juzgan.
Lo que se ofrece a la justicia
