Romances
Romances y de las distorsiones de sus fantasías.
Entran MARIANA e ISABELLA.
Bienvenidas. ¿Os habéis puesto de acuerdo?
ISABELLA Ella se encargará de todo, padre,
si se lo aconsejáis.
DUQUE No solo lo aconsejo; lo suplico.
ISABELLA No hay mucho que decir
cuando os vayáis, tan solo (suave y bajo)
«Recordad ahora a mi hermano».
MARIANA Nada temáis.
DUQUE Ni vos tampoco, hija. No debéis temer.
Él es vuestro marido por contrato previo,
de modo que unirse así no es pecado.
Vuestro reclamo es justo
y embellece el engaño. Vamos, venid.
Nuestra cosecha tardará en madurar,
pues falta aún preparar el terreno.
Salen.
ESCENA II
Entran
el PREBOSTE y POMPEYO.
PREBOSTE Venid acá, tunante. ¿Podéis cortarle la cabeza a un hombre?
POMPEYO Si es hombre soltero, señor, puedo; pero si es casado, es la cabeza de su mujer, y a una mujer yo no puedo cortarle la cabeza.