Romances
Romances Entra el PREBOSTE. Llaman dentro.
¿Qué es ese ruido ahora?
¿Qué espíritu apresurado
hiere los resistentes portones con sus golpes?
PREBOSTE Allí ha de permanecer hasta que el oficial
se levante para hacerlo pasar. Ya lo han llamado.
DUQUE ¿No tenéis todavía
la contraorden a la muerte de Claudio?
PREBOSTE Ninguna, señor.
DUQUE Aunque el alba ya se acerca,
preboste, algo oiréis antes de la mañana.
PREBOSTE Algo sabéis, tal vez, y sin embargo
no hay atisbo de una contraorden.
Además, desde el sitial de la justicia mismo
lord Ángelo ha expresado lo contrario
frente a toda su audiencia.
Entra un MENSAJERO.
Este es el enviado de su señoría.
DUQUE Y aquí llega el perdón de Claudio.
MENSAJERO Mi señor os ha enviado esta nota y algo más me ha encomendado: que no debéis alterar ni el más pequeño artículo, ni en tiempo, ni en asunto ni en otra circunstancia. Y os doy los buenos días, pues ya es casi el alba.
Sale el MENSAJERO.
DUQUE (Aparte.) El perdón es comprado con pecado