Romances
Romances SEGUNDO PESCADOR Pues moriréis de hambre, tenedlo por seguro. Últimamente no se consigue nada si no es pescándolo.
PERICLES De lo que fui, ya no conservo ni el recuerdo,
y ahora soy lo que la necesidad me dicta:
un hombre muerto de frío. Tengo las venas
heladas y de vida solo un hilo
para entibiar la lengua y pedir auxilio.
Si no me lo prestáis, os ruego que, siquiera,
me enterréis como un hombre cuando muera.
Cae a tierra.
PRIMER PESCADOR ¿Cuando muera, dice? Los dioses no lo permitan. (A PERICLES, alzándolo del suelo.) Aquí tengo una capa: ponéosla que os calentará. Palabra que sois un hombre esbelto. Vamos, vendréis a casa y comeremos carne en los días de fiesta y pescado en los de ayuno, además de algún pastel o salchicha. Y siempre seréis bienvenido.
PERICLES Gracias, señor.
SEGUNDO PESCADOR Vaya, amigo. ¿No habéis dicho que no sabíais mendigar?
PERICLES Tan solo he suplicado.
SEGUNDO PESCADOR ¿Tan solo suplicado? Entonces me haré suplicador también, para evitar los azotes.
PERICLES ¿Acaso azotan aquí a los mendigos?