Romances
Romances Entran SIMÓNIDES, THAISA y el séquito por una puerta, y por otra, el SENESCAL conduciendo a PERICLES y otros caballeros que vienen de las justas.
SIMÓNIDES (A los CABALLEROS.) Caballeros,
huelga decir que sois todos bienvenidos;
creo que añadir, como en un frontispicio,
a vuestros logros la destreza con las armas
serÃa abusar de lo cortés o lo esperado,
pues en la acción se manifiesta la templanza.
Disponeos a la dicha, que en ella está el festejo.
Consideraos, prÃncipes, mis invitados.
THAISA (A PERICLES.) A vos, mi caballero y huésped, os doy
el galardón de la victoria y os corono
rey de este dÃa de alegrÃa.
PERICLES Lo debo menos, señora, a mi virtud que a la suerte.
SIMÓNIDES Llamadle como sea: es vuestro dÃa
y espero que aquà nadie os tenga envidia.
El arte, a sus artistas, los hace diferentes:
a algunos buenos pero a otros excelentes,
y vos sois su pupilo aventajado. Ven, reina de la fiesta,
pues eso eres, hija, y ocupa tu sitial;
el resto, según su jerarquÃa, senescal.
