Romances
Romances TERCER NOBLE Y maldito sea aquel que no nos secunde.
PRIMER NOBLE Seguidme, pues… Señor Helicano, unas palabras.
HELICANO ¿Conmigo? Bienvenidos. Feliz día, señores.
PRIMER NOBLE Debéis saber que nuestros agravios crecen
de tal manera que han empezado a desbordar.
HELICANO ¡Agravios! ¿Cuáles? No deshonréis al príncipe que amáis.
PRIMER NOBLE No te deshonres tú, noble Helicano.
Si el príncipe está vivo, déjanos saludarlo
o dinos dónde su paso favorece el suelo.
Si vive en algún sitio, allí lo buscaremos;
si yace en su sepulcro, hasta el sepulcro iremos.
Así, pues, si está vivo es para gobernarnos;
honrémoslo, si no, con ritos funerarios
y celebremos elecciones libres.
SEGUNDO NOBLE Nos ronda la certeza de que ha muerto
y, estando nuestro reino sin cabeza,
tememos que, cual edificio sin tejado,
muy pronto caiga en ruinas. Noble señor,
nadie ha mostrado mejor mano
para el mando que vos: sed nuestro soberano.
TODOS (Arrodillándose.) ¡Viva el noble Helicano!