Romances
Romances LICÓRIDA Aquí yace, señor.
Corre una cortina y descubre el cuerpo de THAISA en una cama. PERICLES entrega la niña a LICÓRIDA.
PERICLES (A THAISA.) En qué terrible lecho has alumbrado, adorada.
Sin luz ni fuego, los despiadados elementos
te han olvidado por completo; ni tengo tiempo
para darte sagrada sepultura, pues debo
echarte, casi sin féretro, a las olas,
donde en lugar de monumento funerario
y lámparas eternas, la bufante ballena
y las aguas inquietas cubrirán tu cuerpo,
entre las caracolas. Licórida,
di a Néstor que me traiga especies, tinta, papel
y el arcón de las joyas; y pídele a Nicandro
el cofre de satén. Recuesta a la criatura
sobre la almohada. Y date prisa. Yo diré
una plegaria de despedida. ¡Vamos, mujer!
Sale LICÓRIDA.
MARINERO Señor, bajo las escotillas tenemos una caja dispuesta,
calafateada y untada de alquitrán.
PERICLES Gracias, marinero. Y dime, ¿qué costa es esa?
CAPITÁN Estamos frente a Tarso.
PERICLES Hacia allí pon rumbo, buen marinero,
y no hacia Tiro. ¿Cuándo podríamos llegar?