Romances
Romances ESCENA I
Entran dos HIDALGOS.
HIDALGO PRIMERO No veréis sino rostros ceñudos.
Menos pende de los astros nuestro humor
que del rey el de sus cortesanos.
HIDALGO SEGUNDO ¿Qué sucede, pues?
HIDALGO PRIMERO Su hija y heredera, destinada por él
al único hijo de su esposa, una viuda
a quien se unió hace poco, ha concedido su mano
a un hidalgo pobre pero digno. Una vez casada
a él le destierran, a ella la recluyen.
Y todo es dolor fingido, aunque el corazón
del rey pena de veras.
HIDALGO SEGUNDO ¿Solo el del rey?
HIDALGO PRIMERO También el de quien la perdió como esposa.
Y el de la reina, que mucho deseaba el matrimonio.
Mas no hay en la corte quien no se alegre
con lo que finge lamentar, aunque tuerzan el gesto
acordes con el humor del rey.
HIDALGO SEGUNDO ¿Y eso por qué?
HIDALGO PRIMERO El que perdió a la princesa es malo
incluso para la maledicencia.
Quien se hizo con ella (es decir, quien la ganó)
es hombre digno, ay, y como tal desterrado.
