Romances
Romances ESCENA I
Entra CLOTEN solo,
vestido con las ropas de Póstumo.
CLOTEN Debo estar cerca del lugar donde se reunirán, si las indicaciones de Pisanio son ciertas. ¡Qué bien me sirven sus ropas! ¿Por qué no debería servirme igual su amada, si también fue hecha por el que hizo al sastre? Y tanto más porque se dice, con perdón de la frase, que para que una mujer sirva hay que dejarla bien servida. Así que soy yo el que tendrá que trabajar. Me atrevo a decírmelo a mí mismo, porque un hombre no es vanidoso solo por charlar con el espejo de su alcoba. Mi cuerpo no está peor conformado que el suyo. Y soy no menos joven, no inferior en talentos, superior en los privilegios de rango y estirpe, igualmente versado en las lides militares, más dotado para la lucha cuerpo a cuerpo. Y a pesar de todo esa tontaina lo prefiere a mí. ¡Lo que es la vida! Póstumo, en me nos de una hora yo descabalgaré esa cabeza que ahora es jinete de tus hombros, tu dama será violada, tus ropas hechas jirones ante sus ojos. Y después la devolveré a patadas a su padre. Quizá se enfade un poco por mi rudeza, pero mi madre, que domestica muy bien su mal genio, sabrá mudarlo to do en mi favor. Este es el lugar del encuentro conforme a la descripción, y ese tipo no se atrevería a engañarme.
Sale.
