Romances
Romances pero envidio tu hazaña. Ojalá las mayores represalias
nos pongan a prueba y nos obliguen
a hacerles frente.
BELARIO En fin, ya está hecho.
No cazaremos más hoy, ni buscaremos peligros
donde no hay provecho. Volvamos a las rocas.
Tú y Fidelio seréis los cocineros. Yo me quedaré
hasta que vuelva el imprudente Polidoro
y le conduciré hasta nuestra cena.
ARVIRAGO ¡Pobre Fidelio!
Con gusto volveré junto a él. Por devolverle
el color le sacaría sangre a toda una parroquia de Clotens
y me tendría por compasivo.
ARVIRAGO sale y se interna en la cueva.
BELARIO ¡Ah, diosa,
divina Natura, cuánto luces
en estos príncipes! Son tan gentiles
como el céfiro que sopla y no alborota
los pétalos de la violeta. Y cuando hierve
su sangre azul tan bravos como el huracán
que arranca de raíz el pino en la ladera
y lo arroja al valle. Es prodigioso
que un instinto invisible les incline
a la realeza innata, el honor no aprendido,