Romances
Romances suplicar un empleo, probar muchos y buenos,
servir fielmente, que nunca encontraré
un amo como él.
LUCIO Pobre muchacho,
tus lamentos me conmueven más
que su sangre. Dime su nombre.
IMOGENIA Richard du Champ. (Aparte.) Espero que al oírlas
los dioses disculpen mis mentiras inofensivas.
(En voz alta.) ¿Decíais, señor?
LUCIO ¿Cómo te llamas?
IMOGENIA Fidelio, señor.
LUCIO Esa mismísima virtud representas.
Tu nombre se ajusta a tu lealtad,
y ella a tu nombre. ¿Probarás suerte conmigo?
Quizá no sea tan buen amo,
pero sí te amaré lo mismo.
Ni las cartas del emperador encenderían
mi afecto tan aprisa como tus méritos. Sígueme.
IMOGENIA Lo haré, señor. Pero antes, con la venia
de los dioses, pondré a mi amo al abrigo
de las moscas, tan profundo como puedan
cavar las pobres piquetas de mis dedos.
Si os place emplearme os seguiré tras cubrir
su tumba con hojas y hierbas. Recitaré
cien oraciones, o más si puedo, y dejaré