Romances
Romances CAMILO No hay generosidad del rey de Sicilia que el de Bohemia no merezca. De niños se educaron juntos, y entre los dos arraigó tal afecto que hoy no podría dejar de florecer. Desde que las solemnidades de la edad adulta y las obligaciones reales los hicieron separarse, si no en carne y hueso se han encontrado por medio de regalos, cartas y embajadas amistosas, de modo que, aunque ausentes uno de otro, es como si hubiesen estado juntos, dándose la mano por encima de la distancia o abrazándose desde puntos cardinales opuestos. Ojalá el cielo conserve este amor.
ARQUÍDAMO Me parece que no hay maldad en el mundo capaz de alterarlo. Ustedes tienen en el príncipe Mamilio una fuente de ánimo imposible de valorar con palabras. No conozco ningún caballerito que prometa más.
CAMILO Comparto totalmente tus esperanzas. Es un muchacho formidable, capaz de dar vigor al pueblo y reanimar a los viejos. Algunos que ya andaban con bastón cuando nació hoy quisieran vivir para verlo hecho un hombre.
ARQUÍDAMO ¿Y si no preferirían morirse?
CAMILO Sí, si no hubiera otra excusa para seguir viviendo.
ARQUÍDAMO Si el rey no tuviera un hijo, rogarían vivir con bastones para verlo nacer.
Salen.
ESCENA II