Romances
Romances Ser prisionero entrañaría aquí una ofensa
que más difícil me sería cometer a mí
que a usted castigar.
HERMIONA Entonces no seré carcelera
sino anfitriona atenta. Venga, quiero preguntarle
qué diabluras hacían de chicos usted y mi señor.
¿Eran dos caballeritos?
POLIXENO Éramos, hermosa reina,
dos chicos que tenían el mañana
por una copia exacta del presente
y la infancia por eterna.
HERMIONA ¿Y mi señor no era
el más travieso de los dos?
POLIXENO Jugábamos al sol como corderos gemelos
y nos balábamos el uno al otro; era un trasiego
de inocencias; nada sabíamos de las maneras
de hacer daño, ni se nos ocurría que alguien
pudiera hacerlo. Si hubiéramos vivido así por siempre
y nuestras tenues almas no se hubieran reforzado
con sangre más espesa, con coraje habríamos jurado
ante el cielo que éramos sin culpa y limpios
de pecado original.
HERMIONA De lo que se deduce
que desde entonces tropezaron.