Romances
Romances encerrada en este cofre, llévesela en prenda
y huya esta misma noche. Yo, en secreto,
pondré a su séquito al corriente y en grupos de dos
o tres lo sacaré de la ciudad por varias puertas.
Por mi parte, me pongo a su servicio,
porque aquí ya he sellado mi suerte. No dude
de mí; por mis padres que he dicho la verdad.
Si busca más pruebas, no podré confirmarla;
pero usted no estará más seguro que un condenado
a ejecución por voz del propio rey.
POLIXENO Te creo;
te he visto en tu cara el alma suya. Dame esa mano.
Guíame y tus honores serán vecinos de los míos.
Tengo las naves preparadas y hace ya dos días
que mi gente espera que zarpemos. Estos celos
son por causa de una dama exquisita; han de ser
tan grandes como ella es inusual; tan violentos
como él es poderoso; y visto que él se cree
deshonrado por un hombre que le juró amistad,
la venganza, a buen seguro, será más virulenta.
Me abruman las sombras del miedo. Ojalá esta marcha
apresurada sea propicia y alivie a la reina,
obsesión de él pero inocente de una conjetura
equivocada. Ven, Camilo. Si salgo con vida