Romances
Romances PÁNDARO Vamos, vamos, ¿a qué viene ese rubor? La vergüenza es niña. Aquí la tenéis; jurad ante ella lo que ante mí habéis jurado. ¿Cómo? ¿Es que otra vez os vais? Habrá que haceros velar antes de que os domen, ¿no? Dejad esas cosas, dejad esas cosas, que si os hacéis atrás, ya os pondremos entre las varas. ¿Por qué no le habláis? Vamos, alzad la cortina y veamos el cuadro. ¡Vaya con el día, y cuánto os repugna ofender la luz, como si no se hiciera oscuro mientras más pronto os acerquéis! Así, así; apartad estorbos, y al blanco con ella. Vamos; un beso por renta perpetua, y a construir ahí, carpintero, que el aire es saludable. No, que habéis de franquearos el corazón antes de que yo me vaya. ¡Por el halcón contra el azor, todos los patos del río! Andad, andad.
TROILO De todas las palabras me privasteis, señora.
PÁNDARO Palabras no pagan deudas, dadle obras; aunque también os privará ella de obras, si a vuestra actividad apela. ¿Cómo? ¿Otra vez baboso? Vaya, pues: «En testimonio de lo cual, las partes de por sí…». Adentro, adentro voy a prepararos fuego.
Sale PÁNDARO.
CRÉSIDA ¿Entráis, señor?
TROILO Verme así, cuántas veces lo he deseado, Crésida.