Romances
Romances maravillosa; y luego (la culpable es mi locura)
perdí la compañía, y la amistad también,
de tu valiente padre, a quien deseo que la vida,
aunque prolongue los dolores, me permita
ver una vez más.
FLORIZEL Si estoy aquí en Sicilia
es por orden suya, para darle
todos los saludos que un monarca amigo
puede enviar a su hermano. Si no fuera
porque los achaques que va infligiendo el tiempo
le han mermado las fuerzas que desearía tener,
él mismo habría cruzado las tierras y los mares
que separan los dos reinos para venir a mirarlo;
porque lo ama a usted, y me ha enviado a decirlo,
más que a todas las coronas del mundo y los hombres
que las ciñen.
LEONTES Caballero bondadoso,
hermano mío, cómo vuelven a agitarme el corazón
los males que te causé; y estas amabilidades
tan fuera de lo común se vuelven acusadoras
de mi larga dejadez. Bienvenidos sean, jóvenes,
como las flores en mayo. ¿Y ha sido también suya
la idea de exponer este portento
a los tremendos modales (ásperos al menos)
del espantoso Neptuno para saludar a un hombre
que no merece la pena que la chica se ha tomado