Romances
Romances PÁNDARO No, que daré también mi palabra por ella. Los de nuestra casta, aunque tanto tiempo tomen para ser cortejados, son constantes una vez rendidos. Son como cadillo, os digo, que adonde lo arrojen se adhiere.
CRÉSIDA Ya me llega osadía, dándome aliento.
Príncipe Troilo, día y noche os he amado
por muchos meses fatigosos.
TROILO Tan dura de ganar, ¿cómo fue entonces Crésida?
CRÉSIDA Dura de parecer ganada; pero, señor, ganada
de la primera mirada que jamás… Perdonadme,
pues si mucho confieso, jugaréis al tirano.
Os amo ahora; mas no tanto, hasta ahora,
que no pudiera dominarlo. No, no; es mentira.
Mis pensamientos tal niños locos eran,
tercos contra su madre. Ved, necios de nosotros.
¿Por qué me delaté? ¿Quién fiel habrá de sernos,
si para con nosotros tan indiscretos somos?
Mas aunque bien os ame, yo no os he requerido;
y a fe que todavía deseaba ser hombre,
o la mujer tuviese privilegios de hombre,
para hablar la primera. Amor, rogad que calle,
porque en este transporte diré seguramente
algo que luego sienta. Ved, ved, vuestro silencio,
astuto en la mudez, por mi flaqueza, quita