Romances
Romances compartan su algarabía con el mundo.
Yo, tórtola vieja, buscaré una rama mustia
y allí, hasta que me muera, lamentaré al compañero
que nunca volveré a encontrar.
LEONTES Paulina, calla ya.
Como por tu venia yo he recibido una esposa,
tú debes tomar un marido por la mía.
Es un contrato que nos une en juramento.
Tú has encontrado a mi mujer; cómo lo lograste,
es cosa que queda por saberse; porque yo creía
haberla visto muerta, y en vano había rezado
una y otra vez sobre la tumba. No iré a buscar
muy lejos para encontrarte un marido honorable;
en parte ya sé lo que él piensa. Ven, Camilo;
toma la mano de esta mujer de cuya dignidad
y honradez, ya famosas, nosotros somos testigos
como real pareja. Dejemos ahora este lugar.
(A HERMIONA.) Anda, mira a mi hermano. Perdónenme los dos
que haya interpuesto el mal de la sospecha
entre sus santas miradas. Este es tu yerno,
hijo de un rey; guiado por el cielo
se prometió a tu hija. Benévola Paulina,
condúcenos fuera de aquí, adonde cada cual
pueda indagar y responder tranquilamente
sobre la parte que le tocó representar