Romances
Romances ESCENA I
Entran ALONSO, SEBASTIÁN,
ANTONIO, GONZALO, ADRIÁN y FRANCISCO.
GONZALO (A ALONSO.) Te ruego que te alegres, señor. Como todos
nosotros tienes motivo, pues la salvación
trasciende lo perdido. Si estamos apenados
es por cosa corriente: no hay día
en que la misma pena no aflija
a la mujer de un marinero, al capitán
de un mercante o al mismo armador;
mas el milagro, es decir, nuestra supervivencia,
pocos, entre millones, viven para contarlo.
Pon pues en la balanza, señor, con sensatez,
la pena y el consuelo.
ALONSO Calla, por favor.
SEBASTIÁN (Aparte, a ANTONIO.)
Callos para el consuelo, parece que tuviera.
ANTONIO El cura que vaya a confortarlo no lo dejará tan pronto.
SEBASTIÁN Mira, da cuerda al reloj de su ingenio. Dentro de poco dará la hora.
GONZALO Señor…
SEBASTIÁN Una. Cuenta.
GONZALO Cuando cada pena que acontece es acogida,
el que la acoge recibe…
SEBASTIÁN Un dólar.
