Romances
Romances ESCENA I
Entran PRÓSPERO, FERNANDO y MIRANDA.
PRÓSPERO Si te impuse un castigo demasiado riguroso,
la recompensa repara el daño, pues aquÃ
te he dado un tercio de mi vida, aquella
para quien vivo y que una vez más
pongo ahora en tus manos. Todas tus humillaciones
no fueron sino pruebas de tu amor, y tú
has superado airosamente el reto. AquÃ, ante el cielo,
ratifico mi preciada ofrenda. Ah, Fernando,
no te rÃas de mà si me jacto de ella,
pues verás que ella supera todo elogio,
y lo deja atrás languideciente.
FERNANDO Locreo,
aunque el oráculo diga lo contrario.
PRÓSPERO Como presente mÃo, entonces, y adquisición tuya
dignamente conquistada, toma a mi hija. Pero
si llegas a romper el nudo virginal
antes que las santas ceremonias sean celebradas
según los sagrados ritos, los cielos
no derramarán dulce rocÃo que fecunde
este contrato; odio estéril, torvo desdén
y discordia sembrarán el lecho de la unión
con cizaña tan maligna, que llegarán
