Romeo y Julieta
Romeo y Julieta Vaya, señor, es un mal cocinero el que no puede lamerse los dedos; por consecuencia, el que no consiga hacer tal cosa, no viene conmigo.
CAPULETO
Ea, vete.
(Vase el SEGUNDO CRIADO)
Bien mal preparados estaremos esta vez. ¡Eh! ¿Ha ido mi hija a ver al Padre Lorenzo?
NODRIZA
Sí, por cierto.
CAPULETO
Bueno, quizá pueda él hacer algo en bien suyo. Es una impertinente, una terca bribona.
(Entra JULIETA)
NODRIZA
Ved, ahí llega de la confesión, con semblante alegre.
CAPULETO
¿Qué hay, señorita obstinada? ¿Dónde se ha estado correteando?
JULIETA
Donde he aprendido a arrepentirme del pecado de terca desobediencia a mi padre y a sus mandatos. El santo Lorenzo me ha impuesto el caer aquí de rodillas e implorar vuestro perdón. ¡Perdón, concedédmelo! En lo adelante me guiaré constantemente por vos.
CAPULETO