Romeo y Julieta
Romeo y Julieta No, si tu ingenio empeña la caza del ganso silvestre, por perdido me doy; pues más de silvestre ganso tienes tú seguramente en un sólo sentido que yo en los cinco míos. ¿Hacía yo el ganso contigo?
ROMEO
Jamás te has reunido conmigo para hacer de otra cosa que de ganso.
MERCUCIO
Voy a morderte en la oreja por ese chiste.
ROMEO
No, buen ganso, no muerdas.
MERCUCIO
Tu gracejo es como una manzana agria; tiene un sabor muy picante.
ROMEO
¿Y no es sazón a propósito para una gansa dulce?
MERCUCIO
¡Oh! He aquí un chiste de piel de cabra; elástico, en su ancho, desde una pulgada hasta cerca de una vara.
ROMEO
Le doy todo el largo a esa voz ancho, que, añadida a ganso, te hace, a lo ancho y a lo largo, un ganso solemne.
MERCUCIO