Romeo y Julieta
Romeo y Julieta NODRIZA
Mi abanico, Pedro.
MERCUCIO
Dáselo, por favor, buen Pedro, para que oculto la faz; de las dos, vale más la de su abanico.
NODRIZA
Buenos días os dé Dios, señores.
MERCUCIO
Él os dé buenas tardes, gentil dama.
NODRIZA
¿Es ya tarde realmente?
MERCUCIO
Nada menos, os lo afirmo; la libre mano del cuadrante marca la puesta del sol.
NODRIZA
¡Quitad allá! ¿Qué hombre sois?
ROMEO
Uno, señora, que Dios creó para echarse él mismo a perder.
NODRIZA
Bien contestado, por vida mía. ¿No ha dicho para perderse él mismo?Señores, ¿puede alguno de vosotros indicarme dónde es dable hallar aljoven Romeo?
ROMEO