Romeo y Julieta
Romeo y Julieta (Entra JULIETA) He ahà la dama. ¡Oh! Tan leve pie jamás gastará estas piedras inalterables. Bien puede un amante deslizarse sobre esos blancos copos que fluctúan a merced de la caprichosa aura de otoño y no dar en tierra sin embargo. ¡Tan ligera es la amorosa satisfacción!
JULIETA
Mi reverendo confesor, buenas tardes.
FRAY LORENZO
Romeo, hija mÃa, te dará las gracias por los dos.
JULIETA
A él saludo igualmente, para que sus gracias no excedan.
ROMEO
¡Ah, Julieta! Si es que, cual la mÃa, está colmada la medida de tu felicidad y, para pintarla, tienes más talento, perfuma, sÃ, con tu hálito, el aire que nos rodea y que la brillante armonÃa de tu voz desenvuelva los sueños de ventura que en esta tierna entrevista nos trasmitimos mutuamente.
JULIETA
Los pensamientos, más ricos de fondo que de palabras, se pagan de su entidad, no de su ornato. Pobre es uno en tanto que puede contar su tesoro; pero el sincero amor mÃo ha llegado a tal punto, que a sumar no alcanzo la mitad de mi cabal fortuna.
FRAY LORENZO