Romeo y Julieta
Romeo y Julieta Vaya, si hubiera dos de tu casta, en breve los echarÃamos de menos; pues uno a otro se matarÃan.¡Tú! Tú la emprenderÃas con un hombre por llevarte un pelo de más o de menos en la barba, le armarÃas contienda por estar partiendo avellanas, sin haber más razón que el ser de éstas el color de tus ojos. ¿Quién, sino un ente igual, se fijara en un pretexto semejante? La cabeza se halla tan repleta de insultos, como lo está un huevo de sustancia; y eso que, a causa de riñas, está ya cascada, como un huevo vacÃo. ¿No has buscado disputa a un hombre porque tosiendo en la calle despertaba a tu perro, que dormÃa al sol? ¿No la emprendiste contra un sastre porque llevaba su casaca nueva antes de las fiestas de Pascuas, y con otro porque una cinta vieja ataba sus zapatos nuevos? Y sin embargo, en lo de evitar cuestiones, ¿quieres ser mi preceptor?
BENVOLIO
Si yo fuera tan dado a pelear como tú, el primer venido podrÃa comprar las mansas redituaciones de mi vida por el precio de un cuarto de hora.
MERCUCIO
¿Las mansas redituaciones? ¡Qué manso!
(Entran TYBAL y otros)
BENVOLIO
¡Por mi vida! Ahà llegan los Capuletos.
MERCUCIO
¡Por mis pies! Poco me da.