Sonetos
Sonetos Entrégate, y tu efigie haz perdurable,
Cincelada por ti y tu dulce arte.
¿Quién me creerá en edad futura
Si yo colmo mis versos con tus gracias?
Y Dios sabe que son sólo una tumba
Que oculta tus más vivas perfecciones.
Si escribo a la belleza de tus ojos
Y tus dones en rimas enumero,
Dirán todos: nos mintió el poeta,
Cantó partes divinas y no humanas.
Reirán de mis papeles (ya amarillos)
Cual de viejos que hablan demasiado:
Tu virtud será hija de mis raptos,
Un desvarÃo de canción antigua.
Más si entonces viviera un hijo tuyo
Tú en él vivirás, y en mi rima.
¿Habré de compararte a un dÃa de estÃo?
Tú eres más templado y más constante;
En mayo el viento arranca los capullos,
Y el plazo del estÃo es limitado:
Ya el rubio ojo del cielo nos abrasa,
