Sonetos
Sonetos Cual muestra del deber, no del ingenio.
Deber tan alto que mi ingenio humilde
Sabe apenas vestirlo con palabras,
Mas confío en que algún concepto tuyo
Le dé cobijo entre tus pensamientos.
Hasta tanto la estrella que me guía
No me bañe con rayos más propicios,
Y a mi amor harapiento dé ropajes
Que lo vuelvan más digno de respeto,
No sabré alardear de mis amores,
Y me oculto temiendo tus censuras.
Cansado de viajar busco en el lecho
Reposo para los rendidos miembros,
Mas otro viaje iníciase en mi mente
Cuando el cuerpo concluye sus trabajos.
Pues desde donde yazgo el pensamiento
Se dirige a ti en peregrinaje,
Y me abre los párpados caídos
Tanteando como ciego las tinieblas.
Mas entonces los ojos de mi alma
Delinean tu imagen en las sombras,
La cual, colgando como joya,
Embellece la noche y la ilumina.
De día el cuerpo, la mente por la noche,
