Sonetos
Sonetos Por tu causa, y por mÃ, no tienen tregua.
¿Cómo puedo, privado del reposo,
Sentir alegrÃa a mi regreso?
La noche no mitiga el mal del dÃa,
Se hostigan mutuamente y con fiereza,
Y ambos, que son tan enemigos,
Sellan un pacto para torturarme,
Agobiando con quejas y fatigas
Las jornadas del viaje que me aleja.
Halago al dÃa diciendo cuánto brillas
Y cómo lo iluminas si se nubla;
A la noche atezada le recuerdo
Que la argentas si no arden las estrellas,
Pero el dÃa es más largo cada dÃa,
Y la noche más torva cada noche.
29
Cuando sufro agravios de Fortuna,
Lloro a solas mi suerte desdichada
Y lanzo al cielo sordo gritos vanos
Y maldigo, afligido, mi destino,
Codiciando de éste la esperanza,
