Sonetos
Sonetos Te inculpo si engañándote a ti mismo
Gustas algo a disgusto, por capricho.
Gentil ladrón, el robo te perdono,
Aunque es a ti a quien robas mi pobreza:
Y aún así el amor sabe que más duele
La injuria del amor que la del odio.
Gracia lasciva, en quien el mal es bueno,
No seas mi enemigo aunque me hieras.
Los gráciles males en que incurres
Si de tu corazón estoy ausente
Convienen a tu edad y tu belleza,
Pues doquiera que vas eres tentado.
Eres gentil, y galardón valioso,
Eres bello, y todas te cortejan.
¿Qué hijo de mujer a las mujeres
Podría consentir vanos suspiros?
Mas respeta, ay de mí, mis propios fueros
Y reprende a tu juventud fogosa,
Pues te arrastra a tales frenesíes
Que incurres en perjurio doblemente:
Por ella, a quien por bello me quitaste,
Por ti, que me fuiste infiel por bello.
