Sonetos
Sonetos Pensamiento y deseo, inapresables,
Con raudo movimiento van y vienen.
Y cuando estos ligeros elementos,
Embajada de amor, hasta ti vuelan,
Mi vida, hecha de cuatro, con dos solos
Agoniza en tenaz melancolía
En tanto mi vital arquitectura
No restauran entrambos mensajeros,
Que regresan al punto con las nuevas
De tu buena salud, y me las dicen.
Me alegro, mas ay, que dicha breve:
Los envío de vuelta y entristezco.
Mis ojos y mi pecho en mortal guerra
Disputan el botín de tu belleza:
Arróganse mis ojos tu semblante,
Trofeo por mi pecho reclamado.
Uno alega que en él feliz habitas
En cofre que los ojos no atraviesan
Argumento que la otra parte niega
Afirmando ser dueña de tu imagen.
Un jurado de dulces pensamientos,
Huéspedes del pecho, se pronuncia
Y por su veredicto se decide
Cuál parte de cuál es pertenencia:
