Sonetos
Sonetos Un dulce aroma tras su dulce muerte.
Y tú joven bello y adorable,
Si te agostas, aquà estás destilado.
Ni el mármol ni los áureos monumentos
De prÃncipes serán más perdurables
Que este arca de tu esplendor luciente,
Recia rima, jamás piedra opacada.
Cuando la guerra atroz derrumbe estatuas
Y las turbas destruyan las murallas,
Ni la espada de Marte ni hostil llama
Abatirán esta memoria viva.
A la muerte, y al enconado olvido,
Podrás vencer, y en estas alabanzas
Los ojos de los hombres venideros
Hasta el juicio final verán tu imagen.
AsÃ, hasta que seas convocado,
Aquà vivirás, y en tiernos ojos.
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Renueva, amor, tus brÃos, no se diga
Que eres más endeble que el deseo,
Cuya fiebre voraz, hoy aplacada,
