Sonetos
Sonetos Ya soberbio y feliz, ya temeroso
De que la edad taimada lo despoje,
Ya dispuesto a estar contigo a solas
Ya inclinado a mostrarte a todo el mundo,
A veces ya colmado de tu vista,
Y de pronto por ti desfalleciendo,
Y no tengo ni quiero más delicias
De las que tú me das o me reservas.
Día a día me sacio y muero de hambre,
Ya me atoro de ti, ya languidezco.
¿Por qué mi verso elude nuevas galas,
De modas y mudanzas alejado?
¿Por qué no me inclino con el Tiempo
A lo nuevo, crisol de extravagancias?
¿Por qué escribo lo mismo, y sin un cambio
Se atiene mi invención al mismo estilo,
Con palabras que casi me delatan
Proclamando su origen y modelo?
Porque siempre de ti, amor, escribo,
Y tú mismo y amor son mi argumento;
Con nuevo atuendo visto frases viejas,
Trillando nuevamente lo trillado.
El viejo sol es nuevo cada día;
También mi amor, diciendo lo ya dicho.
