Sonetos
Sonetos Ay, cómo desfallezco al mencionarte
Sabiendo que un ingenio más dotado
en elogios prodiga su talento
Y cantando tu fama me amordaza.
Mas tu virtud, océanica planicie,
Tolera vela humilde o arrogante.
Mi barca audaz, aunque se sabe indigna,
Boga obstinada en la llanura undosa.
Tu ola más sutil me tendrá a flote
Mientras él surca abismos insondables.
Si me hundo, soy sólo una chalupa,
El, alto bajel y arboladura.
Y si luego él prospera y yo naufrago,
Por culpa de mi amor me habré perdido.
Sea yo quien escriba tu epitafio,
O aún vivas mientras yo me pudro en tierra,
No será de la muerte tu memoria
Aunque olvido postrero sea mi suerte.
Tu nombre durará inmortalizado
Cuando yo haya muerto para el mundo,
Pues el suelo común será mi tumba,
Mas tu cripta los ojos de los hombres.
Monumento será mi gentil verso
Que leerán los no nacidos ojos,