Sonetos
Sonetos Pues si me traicionaras morirÃa.
¡Oh dicha venturosa que poseo
Tan dichoso en tu amor como en mi muerte!
Pero no existe perfección sin tacha:
Acaso me traicionas y lo ignoro.
Y viviré creyéndote sincero
Cual marido engañado que no advierte
Que la faz del amor es engañosa:
Que cuando estás conmigo en mà no piensas.
En tus ojos jamás anida el odio
Y no sabré por ellos si has cambiado;
En todos los semblantes la falsÃa
Traza lÃneas, arrugas y visajes,
Mas los cielos al crearte decretaron
Que en tu faz sólo dulce amor viviera,
Y sean cuales fueren tus anhelos
En tu rostro no habrá más que dulzura.
¡ Cual la fruta de Eva es tu belleza
Si eres dulce tan sólo en apariencia!
Quienes pueden herir y no lo hacen,
Y el acto que aparentan no ejecutan,
