Sonetos
Sonetos Quienes, pétreos, conmueven a los otros
Mas son fríos, serenos e impasibles,
Bien emplean las dádivas del cielo,
No derrochan los bienes de Natura,
Son dueños y señores de sus rostros,
Los otros, meros siervos de sus dones;
La flor es la dulzura del estío
Aunque ella viva y muera sin saberlo,
Mas apenas la flor se contamina
La maleza más vil es más airosa.
Pues se torna más rancio lo más dulce:
Nada hiede peor que el lirio enfermo.
¡Que adorable tornas el oprobio
Que cual el cancro a la fragante rosa
Corrompe la belleza de tu nombre!
¡Qué dulzura encubre tus pecados!
La lengua que de ti cuenta la historia
Añadiendo lascivos comentarios
Sólo puede ultrajarte con elogios
Pues nombrándote injuria es alabanza.
¡Qué mansión poseen esos vicios
Que en ti han fijado su morada,
Pues allí la belleza extiende un velo
Que todo lo hermosea ante los ojos!
