Sonetos
Sonetos Y a tu pluma inspira arte y argumento.
Observa, musa, el rostro del amado,
Y si el Tiempo de arrugas lo surcara
Al Tiempo satiriza, y sus estragos
Haz blanco de tus burlas desdeñosas.
Más alada que el Tiempo sea la fama,
Rescatando a mi amor del corvo acero.
Oh musa perezosa, ¿por qué olvidas
A la verdad teñida de belleza?
Belleza y amor se dignifican
En mi amor, y tú por su intermedio.
Responde, musa. ¿Me dirás acaso:
"Ofende a la verdad un tinte ajeno,
No hay pincel que revele la belleza,
Lo óptimo es mejor estando puro"?
¿Porque él es inefable serás muda?
No excuses tu silencio, pues depende
De ti que él a la tumba sobreviva
Y lo alaben los tiempos venideros.
A tu oficio, musa, he de enseñarte
A volver perdurable lo caduco.
