Sonetos
Sonetos
Es cierto que erré de un lado a otro
Y me expuse al escarnio de las gentes,
Vendiendo a precios viles lo más caro
Y trabando ofensivas relaciones.
Muy cierto es que he mirado a la constancia
De soslayo, con aire desdeñoso,
Mas rejuvenecí con mis desvíos
Y a lo bueno volví por mala senda.
Toma pues lo que es tuyo para siempre,
Ya nunca tentaré mis apetitos
Para herirte con nuevas experiencias,
Mi dios de amor, mi dueño verdadero.
Recíbeme, mi casi paraíso,
En tu puro y muy amante pecho.
Si me amas, reprocha a la fortuna,
Diosa culpable de mis actos viles,
No brindarme sino medios vulgares
Que vulgares modales me enseñaron.
Esa marca mi nombre lleva impresa,
Y me tiñe igual que los colores
Que impregnan la tez del tintorero.
Compadéceme, ansía que yo cambie,
Mientras yo, cual un paciente dócil
