Sonetos
Sonetos Si te acusan de ser lo que no eres
Y se pierde el placer, según decide
Lo que ven los demás, no lo que sientes.
¿Por qué miradas falsas y vulgares
En lo sensual conmigo se comparan
O espías culposos de mis culpas
Lo que tengo por bueno juzgan malo?
Yo soy quien soy, y aquellos que se midan
Con mis faltas, las propias enumeran;
Tal vez soy recto aunque ellos sean torcidos;
Su ruin pensar no es vara de mis actos
A menos que los guíe este principio:
Medran en el mal todos los hombres.
Tu regalo, tu agenda, está grabada
Con trazo indeleble en mi memoria,
Que sobrevivirá a este bien caduco
Largo Tiempo, quizás hasta lo eterno,
O al menos mientras corazón y mente
Subsistan por obra de Natura.
Mientras ambos no sean despojados
del recuerdo de ti, no ha de perderse.
Ese pobre registro abarca poco
Y yo puedo guardar tu amor sin tarjas;
Tuve pues la audacia de obsequiarla
