Sonetos
Sonetos Mas no es fruto vano y azaroso
Tentado por los fastos sonrientes,
Ni es víctima del mudo descontento
Al que invitan las modas pasajeras.
No teme a la política, esa hereje,
Que aprovecha afanosa horas contadas,
Sirve en cambio a un íntegro gobierno
Al que soles o lluvias no varían.
Los bufones del Tiempo sean testigos,
Que si mueren por bien, por mal vivieron.
¿Por qué tu pabellón sustentaría,
Lo exterior celebrando externamente,
O echaría cimientos sempiternos
Que serán pronto ruinas y despojos?
¿No he visto a quienes aman la apariencia
Perderlo todo y más despilfarrando
Por gustar de sabores azarosos
En ávidas miradas consumidos?
Prefiero que en el pecho me recibas
Y aceptes mi oblación, si humilde franca,
Harina pura y sin más artificios
Que un recíproco don, la entrega mutua.
¡Fuera, intrigante! Cuanto más acuses
A un alma leal, menos la dañas.
