Sonetos
Sonetos
Oh joven adorable, has detenido
las horas el espejo, la hoz del Tiempo,
Y creciendo embelleces, más lozano
Cuanto más se marchitan tus amantes.
Si Natura, señora de la ruina,
Te retiene aunque sigas avanzando
Una meta persigue: que tu ingenio
Agravie al Tiempo, mate los minutos.
Mas témele, aunque seas su dilecto,
Pues no guardará siempre su tesoro.
Aun morosa, tendrá que rendir cuentas
Y solo tú podrás saldar la deuda.
Antaño la negrura no era hermosa,
O si lo era, no le decÃan bella,
Más lo negro hoy sucede a la belleza,
Con bastardas afrentas difamada.
Pues como todos el poder se arrogan
De velar la fealdad con artes falsas,
La belleza perdió el sagrado nombre
Y vive, profanada, en la ignominia.
Negro es pues el cabello de mi amada,
